¿Oportunidades?


El otro día iba en un vuelo hacia Canadá, que hacía por algunas cuestiones personales. En el asiento junto a mi, venía sentado un joven de extracción humilde. Muy decente y silencioso se fue dormido una buena parte del camino.

Cuando llegaron a repartirnos las formas migratorias puso cara de espanto y le daba vuelta hacia uno y otro lado, como buscando que hacer con ella. Yo me ofrecí con todo gusto a ayudarlo, a lo que él aceptó tambien gustoso.

Venía de un estado pequeño de México, y nunca había salido de su pueblo natal. No sabía leer ni escribir, y por supuesto que el darse a entender en inglés para llenar el formulario, era tarea más que imposible, pero llevaba todos sus papeles en orden, con una visa de trabajo para una granja en Kelona.

Mientras le ayudaba yo a llenar la forma, pensaba lo agradecida que estoy de que la vida me de tantas bendiciones. Haber nacido con la oportunidad de estudiar, trabajar y vivir en la gran ciudad. Cuando le pregunté su año de nacimiento, me di cuenta que tenía 20 años menos que yo. Y por mi mente pasaba... "Pobre hombre, tan joven y tener que irse a trabajar fuera y duro".

Conforme fuimos platicando, me dijo que estaba muy contento de la oportunidad que tenía de ir a vivir a un país tan hermoso, que siempre había trabajado en el campo y amaba estar en contacto con la naturaleza. Que no tenía esposa ni novia, pero que esperaba encontrar una por esos lares. Que vivía feliz y que tenía su plan de vida trazado perfectamente al haber logrado su sueño de venir a esta hermosa granja, rodeada de montañas y aire puro.

Fue entonces, cuando me percaté que el hombre seguramente venía pensando... "Pobre mujer, ya está grande y vive estresada, encerrada en una oficina 8 horas diarias sin ver la naturaleza ni estar bajo el sol y el aire puro. Todos los días deberá transladarse de un lado a otro en una ciudad de locos, llena de tráfico y contaminación. Y ¡peor aún! seguramente a su edad, no tiene un plan de vida tan claro como el mío"