¡Date cuenta!

August 15, 2013

 

Ayer mi hija me dijo una frase que me dejó pensando en muchas cosas… me comentaba que en la vida,  todo es cuestión de “darse cuenta”, yo hice la misma cara que probablemente ustedes están poniendo ahora…  ¿Darse cuenta de qué?

Y lo mejor fue su respuesta… "si  no sabes de qué, es que todavía no te has dado cuenta".  Ahí fue cuando entendí a lo que se refería, tal vez en la vida darnos cuenta de lo que sea, es lo que nos hace dar los pasos que siguen, es lo que nos impulsa a movernos. Cuando nos damos cuenta de que no estamos donde quisiéramos estar, cuando nos damos cuenta de que queremos hacer algo que nunca hemos hecho, o de que la pareja con la que compartimos la vida, ya no es la misma persona que conocimos hace años. O tal vez, siempre ha sido la misma persona, pero no nos habíamos dado cuenta de que no la conocíamos lo suficiente, o de que nosotros somos los que hemos cambiado y ya vamos por rumbos muy distintos.

Tal vez, simplemente darnos cuenta de que estamos llenos de bendiciones, de que la vida nos ha colmado de cosas maravillosas, de que somos felices, o por lo menos estamos en vías de serlo.

Cuando al fin nos percatamos de cualquier parte de nuestra existencia, estamos listos para dos cosas. Una, saber que eso “de lo que nos dimos cuenta”, no es lo que queremos, no es lo que buscamos en la vida, y eso nos obligará a cambiarlo. Y cambiarlo no significa cambiar al otro, sino cambiar yo, cambiar la situación, cambiar de lugar, cambiar de trabajo, cambiar de pareja, cambiar de vida…  O dos, entender que es este exactamente el lugar y el rumbo por el que quiero ir. Saber, y darme cuenta de que la vida es solo este instante, que el pasado solamente debe servirnos de aprendizaje, que el futuro es absolutamente incierto, y que lo único que puedo controlar es mi momento presente.

Démonos cuenta entonces, del milagro de la vida, de lo bello que es besar, de la profundidad de una mirada, de las maravillas naturales que me rodean, de que la paz si existe, de que no importa cuánto he tropezado, siempre podré tomar la decisión de levantarme. ¡Date cuenta!

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