Introspectiva


A veces me preguntan mi edad y me quedo pensando… se me confunden los años, y siempre digo uno de más o uno de menos. No es que esté vieja, es que ya no los cuento. Los sumo.

Sumo cada momento vivido, cada experiencia aprendida, cada nuevo amigo que conozco, valoro cada día que mis amigos de vida comparten conmigo, me apoyan, me regañan y me impulsan. Ya dejé de cumplir años, para concentrarme en cumplir sueños. Agradezco cada día que despierto, agradezco mi salud y la de los míos. Agradezco infinitamente los pasos que he dado para sentirme plena, feliz. Porque hoy disfruto cada momento, cada sonrisa, cada caricia, cada llamada que hacen para saludarme, cada oportunidad de viajar, de ver un amanecer, de respirar aire fresco, de caminar descalza, de disfrutar el mar, de abrazar a mis hijos…

Agradezco a la vida la oportunidad de saber quien soy, de asumirme con todos mis defectos y virtudes y amarme profundamente. Porque en esta etapa de mi vida, cada día que me levanto, hago ejercicio, me baño y me arreglo, es para mí. Porque me gusta cómo me veo, porque me caigo bien, me gusta consentirme. Tengo la tranquilidad de que todo lo que hoy cosecho me lo he ganado, me lo merezco.

Porque he aprendido que ya nada es para otro día, no sé si habrá mañana… Si quiero estrenarme unos tacones nuevos para ir al súper, lo hago. Y me siento sexy. Si antes guardaba una botella de un buen vino para compartirla con alguien especial, hoy la abro sin remordimientos en mi sala de tele, con una cobija y una buena película, porque es una maravilla darme el gusto, porque yo soy especial.

No escatimo en mis cariños, cada vez que tengo la oportunidad de ver a mis amig@s salgo corriendo tras una buena plática, un buen tequila, un compartir sincero. Me encanta la fiesta, pero a ningún evento voy ya por compromiso, hago y digo lo que se me da la gana. Si quiero y puedo darme un gusto, me lo doy sin culpas. Vivo, amo, escribo, creo, lloro, bailo sin ritmo, me río a carcajadas, canto aunque desafine o me descuadre, duermo poco, invito a quien yo quiera, regalo cuando me nace, leo, voy a terapia para calmar mi locura, busco respuestas, encuentro pocas, suelto, dejo ir, perdono, pero soy selectiva en las personas que quiero cerca.

No regateo cuando de placer se trata, me vale madres el pecado, porque actúo de buena fe, no he matado a nadie, y pecado sería no vivir. Me importa un comino lo que opinen o digan de mí. Tengo un alma buena, y doy siempre con los brazos abiertos (a veces de más, confieso), me arrepiento muy pocas veces, sigo siendo impulsiva y apasionada en todo lo que hago. Amo mi vida. ¡Esa soy yo!