Amistad

January 21, 2013

 

Un momento entre amigos, es un regalo sin precio.

Nada se compara con una copa de vino y una plática de vida.

Nada como un abrazo de amigos sin un interés prescrito, no existe sensación parecida a una sonrisa sincera y un apoyo sin reservas.

A un consejo pedido, o a una opinión sin juicios. Alguien que nos abraza sin pedir nada a cambio, que nos da la mano en silencio, sin tener que entender lo que pasa, o que entiende con una sola mirada que es momento de no decir nada.

Los que han pasado siempre tan cerca, los que están y los que se han ido. Los que fueron solo temporales, pero que ayudaron a mi crecimiento. Los que se han quedado siempre, estando yo, o no estando. Si nos vemos seguido, o si pasa mucho tiempo, a todos los que aparecen de vez en cuando y me dicen cuánto me quieren, a los que hablan, a los que escuchan, a los que dan sin reservas.

Gracias a mis amigos, los que me aguantan caprichos, los que se ríen conmigo, los que en este camino han entendido que la vida va y viene, que podemos ir por caminos distintos, pero nunca nos olvidamos. A los que con una sola llamada sabemos estarán cerca. Con los que he llorado y gritado, con los que me he emborrachado y también hablado en la sobriedad más absoluta

A todos ellos solo puedo decirles que son parte de mi. Gracias siempre por estar

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