Mujer independiente

February 3, 2013

 

Hace unos cuantos días platicaba con un grupo de amigas, y comentaban que las mujeres independientes espantamos a los hombres.  ¿Será esto cierto?

Decía mi amiga Ana, que un hombre quiere seguir sintiéndose el rescatador de princesas.

La teoría es que no les gusta sentir que no los necesitamos. Una mujer que no le llama a su pareja para que venga a ayudarla a cambiar una llanta o en un choque.

Que se las arregla para salir adelante sola de sus problemas, que no necesita que la mantengan ni que le arreglen la vida. Una mujer que al sentirse segura no permite que se metan en sus decisiones y que por supuesto no pide permiso para hacer lo que se le venga en gana, resulta, en este nuevo siglo, un problema que los hombres, nuestros hombres educados por la generacion anterior, no pueden concebir...

¿En dónde quedaron las mujercitas de su casa? A las que les gustaba quedarse a cocinar y a coser. Las que se conformaban con tener un "buen marido" que las mantuviera y vivir una vida criando y educando nińos de todos colores y sabores. Para después sentirse satisfechas de haber cumplido, y prepararse a vivir una vejez tranquila y sin muchos sobresaltos, con el hombre que "eligieron" para toda la vida...

O, pensándolo bien, tal vez ni les gustaba tanto, pero si estaban hechas a la idea de que ese sería su papel de vida. Su marido estaba para protegerlas, solucionar los problemas, y cubrir sus necesidades primarias. (¡Económicas por supuesto!)

Definitivamente, las mujeres de ahora, nos hemos metido en un ¡Gran lío! No hay quien pague nuestras cuentas, ni nos solucione la vida. Pero lo que si es cierto es que el precio de decidir por ti misma, lograr tus metas, buscar tus sueńos, planear tu vida... ¡Bien vale la pena!

Si a los hombres les espantan las mujeres independientes, fuertes y cabronas, tal vez solo estén en el proceso de valorar lo que es tener una pareja y no un adorno a su lado.

Y nosotras, tendremos que analizar si en algunas ocasiones debemos abandonar la postura de "yo todo lo puedo", por la que me he quedado atrapada en el "yo todo lo hago", y aceptemos que de vez en cuando un apoyo de nuestra pareja no nos viene mal.

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