Para ser feliz...

September 13, 2016

 

Porque en el camino me di cuenta, de que la felicidad no es un lugar, no es un momento, no es tampoco un estado de gozo continuo… ¿Entonces, qué si es?  ¿Si todos los seres humanos vamos en busca de ella,  por qué es tan difícil encontrarla?

Se ha convertido en un tema polémico, en una controversia de ideas… Es utopía, es confusión, es buscar en el diccionario algo que no sabemos sentir.

Es por eso que he preguntado a mucha gente… ¿Qué te hace feliz? Dándome cuenta de que lo que buscamos en realidad, es estar contentos y alegres todo el tiempo, como esperando un estado eufórico permanente, lo que nos frustra fuertemente, ya que eso es prácticamente imposible.

La vida está llena de subidas y bajadas, de amor y desamor, lágrimas risas, gozo, dolor, riqueza y pobreza, tiempos de abundancia y otros de aprendizaje…  Y cuando entendemos realmente que eso es la vida, que ahí esta su belleza, es cuando nos percatamos de que el valor real de la experiencia es vivir en todos esos estados, y saberlos amar en cada una de sus facetas.

Porque la felicidad es  una decisión personal, es el camino que se recorre, es la serenidad de sabernos vivos, es tener el valor de conocernos a fondo, para saber lo que realmente estamos buscando. Cada persona tiene un concepto de felicidad distinto, no nos gustan las mismas cosas, no disfrutamos los mismos momentos, no queremos a las mismas personas, ni tenemos los mismos sueños. Es por eso que no todos podemos buscar ser felices de la misma forma, no existe una receta.  Felicidad es agradecer cada día los regalos, la naturaleza, las vivencias, las enseñanzas. Es soltar apegos para no sufrir por lo que es prestado. Saber decir adiós a lo que ya no nos enriquece, para abrirle las puertas a las cosas nuevas. Perder el miedo a perder…

La felicidad está dentro, y no fuera. Nada podrá hacernos felices por más desesperadamente que lo busquemos. Nada, ni nadie. Porque es un concepto absolutamente personal e interno. Es aprender a disfrutar del día a día, de lo cotidiano, valorar los olores a café recién hecho, disfrutar de un beso, abrazar a los queridos, caminar descalzo, amar la lluvia sin miedo a mojarnos, dar consuelo al triste y ayuda al necesitado. Es entender que somos seres bendecidos por el único hecho de estar vivos. Es sacar lo mejor de las situaciones que se presenten, es dar desde donde estamos y sin miedo a quedarnos vacíos…

Pero sin duda alguna, hay que explorarnos primero, hay que amarnos intensamente, hay que aceptarnos, y conocer qué es para nosotros ser felices, y decidir serlo.

Porque para ser feliz… Primero, hay que ser valiente.

 

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